Empezar es mandar unas fotos y un par de medidas
No hace falta tener todo resuelto ni un plano a escala. Alcanza con imágenes del ambiente, un ancho y un largo aproximados y una idea de qué querés cambiar. Con eso coordinamos una charla sin costo y vemos si el punto de partida tiene sentido antes de mover una sola pieza.
Si después de esa conversación hay acuerdo, la visita inicial se hace en el departamento para medir con precisión y anotar la luz natural, los enchufes y los obstáculos fijos. De ahí sale un plano simple con medidas reales y una lista de compras por prioridades. Nada de paquetes cerrados ni renders que después no se pueden pagar.